viernes, octubre 23, 2026
El calentamiento global y la expansión termostérica del océano: ¿Realmente afectan al Océano Pacífico Tropical Mexicano?
En recientes eventos climáticos extremos, como los huracanes Polo, Trudie, Simón y Vance, que son de carácter puramente meteorológico, se han tenido observaciones extraordinarias del nivel del mar, en el que la infraestructura de la ciudad y puerto de Guaymas, ha sido puesta en evidencia sin un precedente, las calles aledañas a la Bahía de Guaymas, se inundan, según fuentes no oficiales de creadores de contenido, es inédito lo que pasa. Puede entonces, ser necesario, tener en cuenta construir obras de protección costera, para abrigar las zonas urbanizadas populares. Sin embargo, es necesario hacer un análisis experimental de estos eventos, si corresponden al incremento del calentamiento global y la expansión termostérica del océano global y el cambio climático; o de lo contrario, son producto de oscilaciones climatológicas de eventos extraordinarios que paulatinamente se originan en el Pacífico tropical mexicano. Esto no es nuevo, ya se han publicado artículos científicos en diversas revistas de alto impacto en el tema para dar una explicación de lo que acontece actualmente.
Para el periodo 1955–2003, la expansión térmica de la capa de 0–700 m del océano global contribuyó aproximadamente con 0.33 mm/año al aumento del nivel del mar a escala mundial. Cerca de la mitad de esta tendencia termostérica se debe al calentamiento del océano Atlántico. Aproximadamente un tercio del aumento termostérico total se atribuye al calentamiento del océano Pacífico. Para el periodo que abarca los datos de altimetría satelital TOPEX/Poseidon (T/P) disponibles (1993–2003), la tendencia lineal del nivel del mar de origen termostérico (0–700 m) es de 1.23 mm/año, de la cual el 60 % corresponde a las tendencias observadas en el océano Pacífico. En cuanto a la capa de 0–3000 m de todo el océano global, la tendencia lineal del nivel del mar de origen termostérico es de 0.40 mm/año para el periodo comprendido entre 1955–1959 y 1994–1998. Para la región situada entre los 50° S y 65° N, que analizamos anteriormente (Antonov et al., 2002) —la cual presentaba una tendencia de 0,50 mm/año para el periodo entre 1955–1959 y 1992–1996—, nuestra nueva estimación es de 0,47 mm/año para ese mismo periodo.
Las gráficas mostradas, evidencian que el calentamiento global debido a la expansión termostérica del oceáno global, se manifiesta principalmente en el Océano Pacífico, con un mayor ritmo de incremento de la tendencia linear. Sin embargo, esto puede ser notablemente un efecto de oscilaciones climáticas como El Niño (Oscilación del sur) y la PDO (Oscilación Decadal del Pacífico), que pueden enmascarar el surgiente incremento de las temperaturas de la capa superficial de la columna de agua en el Océano Pacífico.
La tendencia lineal global (0–700 m) del nivel del mar termostérico explica más del 60 por ciento de la varianza para el periodo 1955–2003. La marcada variabilidad interanual en la región ecuatorial —asociada en parte a ENOS (El Niño-Oscilación del Sur) y, posiblemente, a la PDO (Oscilación Decadal del Pacífico)— queda en gran medida enmascarada al promediar el nivel del mar termostérico en la franja comprendida entre los 30°S y 30°N, así como en regiones más extensas del océano global. Lo cual, es consistente con lo observado, en lo que se tiene que en regiones en subdominios latitudinales extratropicales, subpolares y polares, excepto el Pacífico tropical, el calentamiento global, es la componente principal de la expansión termostérica del océano.
A pesar de la intensa variabilidad interdecadal y del aumento sustancial en la disponibilidad de observaciones oceanográficas, nuestra tendencia calculada para la capa de 0–3000 m concuerda satisfactoriamente con nuestra estimación previa del aumento del nivel del mar termostérico, basada en datos quinquenales para la región entre los 50°S y 65°N. Esto sugiere que las tendencias termostéricas, casi globales, para todo el periodo analizado constituyen estimaciones sólidas. El análisis de las mediciones de mareógrafos durante los últimos 100 años arroja una tendencia lineal del nivel del mar de aproximadamente 1,8 mm/año [Douglas, 2001; Peltier, 2001], mientras que el análisis de los últimos 55 años de dichos datos ofrece una estimación de 1,7 mm/año [Holgate y Woodworth, 2004]. Si restamos nuestra estimación de la tendencia termostérica (0–3000 m) —de 0,4 mm/año para el océano global— de la cifra de 1,7 mm/año, queda un valor de aproximadamente 1,3 mm/año que debe atribuirse a otras causas. Un cálculo análogo puede realizarse para el periodo 1993–2003: utilizando un valor de 3,1 mm/año para la tendencia lineal del nivel del mar —basado en datos de altimetría e incluyendo el efecto del ajuste isostático glacial (GIA)— y nuestro valor de 1,2 mm/año (para la capa de 0–700 m) como tendencia lineal termostérica, obtenemos un residuo de 1,9 mm/año. Suponiendo que la capa de 0–700 m durante este período representa el 75 % de la tendencia de la capa de 0–3000 m en el componente termostérico (tal como observamos para el período 1955–1998), obtendríamos un residuo de 1,5 mm/año que habría que atribuir a efectos no termostéricos.
Referencias bibliográficas consulte la siguiente:
J. I. Antonov, S. Levitus, T. P. Boyer. 2005. Thermosteric sea level rise, 1955–2003. Geophysical Research Letters OCEANS. https://doi.org/10.1029/2005GL023112
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Publicó
Dirección General de Infraestructura Urbana y Ecología de Guaymas
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